Vueltas ilusión obligada. 3 pax.
Escucho
a veces que se me sobrenombra como Phieleas Fogg “ Willy Fo “ y creo que también un poco a los de mi generación, lejísimos de
la realidad. Yo vengo de una saga de
grandes aventureros: Mi Padre, mi Abuelo
Paco, Mi Gallina, asi hasta remontarnos
a los primeros Jiménez y los primeros Pardavila.
De nuevo hace unos días volví a mi rincón de Europa preferido, Berlin, mi
segundo hogar. Siempre esperándome, para mi es la ciudad que te espera o la
ciudad de los imposibles. Para mí una de
las ciudades con más diversidad étnica
de Europa.
Pero con el punto en común más hermoso que he podido sentir en mi vida el berlinés
para Berlineses, da igual tu dios, tus gustos sexuales, tu idioma ,hasta que es lo que comes, si eres berlinés
simplemente lo eres y si no lo eres te darás cuenta muy rápido.
Mi
mujer se levanta una mañana en Brighton
y me dice – Jorge vámonos ya a Berlín.
Dicho y
hecho el viaje empieza a las 12:00 de la
mañana y termina a las 4 del dia siguiente, autobús, tren, ferri y avión.
Esas cosas que pasan, reencuentros en los que parece que te fuiste ayer, entrar por la puerta del “ta´cabrón” y olerlo
no tiene precio, las horas de servicio
con mi amigo Leo, Jair, La gallega, la soberbia arrogancia de Nestor.
Mi
querido Jefe Joaquín con sus temas de
siempre, mi negro julio y lo mejor de
todo mi mujer comiéndose un “Curry Burs” con una cara de felicidad
indescriptible.
Y para
culminar el viaje la tortilla de papas especial que me marqué en casa de mi compadre
Jahir.
Para esta
tortilla:
·
2kg. Patatas.
·
1 pimiento rojo dulce.
·
1 cebolla mediana.
·
Romero fresco una cucharada de café.
·
Sal y pimienta al gusto.
·
13 huevos medianos.
Elaboración.
Pelar las patatas, cortar a la mitad y después
en láminas. Preparar más o menos medio litro de aceite para pochar y freír las
patatas junto la cebolla. Al final del proceso añadir los pimientos cortados en
cuadraditos medianos, escurrir bien de aceite y salpimentar todo junto. Picar
el romero muy fino. Una vez todo preparado, batir los trece huevos y mezclar
bien todo. Verter la mezcla en una sartén previamente calentada con dos
cucharadas de aceite y a medida que vaya coagulando la tortilla ir integrando
de afuera hacia dentro. Una vez que la superficie esté en el punto en el que el
huevo esté semi-coagulado girar la tortilla. Dejando así la parte cruda cauterizada
e ir cocinando a fuego bajo hasta que esté al punto deseado de jugosidad.


Me ha gustado mucho tu artículo (y tu gallina). Por cierto, el romero en la tortilla, ¿no es un sacrilegio? Más de una y de dos se estarán rajando las vestiduras.
ResponderEliminarNo lo he probado, y no te puedo asegurar que lo haga; que igual me lo tiran a la cabeza.
Cuídense.
killo ¿quien eres?
ResponderEliminarIván
Eliminarmi porimo ostia
EliminarBuen viaje estoy contigo que es una ciudad fascinante, cómoda y tal vez desconocida.
ResponderEliminarHe sentido cierta envidia, el poder decir "nos vamos de viaje" sin pensarlo dos veces, con lo me gusta una piedra vieja, dirían algunas.
Sin embargo, aunque ahora tenga que ser muy planificado compensa por otros motivos.
Un beso para los tres....